Importancia del vínculo en el aprendizaje y calidad de vida: nacidos para conectar y compartir

 

Este artículo ha sido escrito por Marta Ligioiz Vázquez, Médica, especialidad Neurociencia (Neurobiología del comportamiento). Miembro del grupo de estudio de enfermedades psicosomáticas del Colegio de Médicos de Sevilla (SAMP). Máster europeo de Coaching-Instituto Europeo de Coaching. Co-directora del posgrado “Neuroeducación, aprender con todo nuestro potencial” de la Universidad de Barcelona(España). Forma parte del libro El ágora de la neuroeducación. La neuroeducación explicada y aplicada. Las coordinadoras son Laia Lluch y Iolanda Nieves de la Vega. Ha sido publicada por por Ediciones Octaedro, S.L Barcelona, 2019. Y extraído el 27-02-2020 de https://www.facebook.com/EducacionNeurocultural/photos/pcb.360329058019008/360328548019059/?type=3&theater.

Nuestra naturaleza y nuestro cerebro son sociales. Necesitamos relacionarnos para crecer, aprender, desarrollar habilidades, amar y tener un sólido sentido vital. El vínculo es el lazo afectivo que nos une y nos lleva a compartir, desarrollar la empatía, el compromiso, la lealtad, generosidad y, en definitiva, a cooperar y cocrear un entorno donde todas las personas seamos importantes y tengamos cabida. El vínculo en un aula es el primer eslabón para que, una vez establecido, podamos avanzar en un aprendizaje significativo, donde haya un espacio de seguridad que pueda generar el desarrollo de la empatía, la cooperación y el trabajo de equipo. Donde el autoconcepto del alumnado se forje sano y fuerte, de modo que le permita una mentalidad de crecimiento y de confianza en sí mismo y en su entorno.
El vínculo genera cambios neurobiológicos importantísimos y esenciales de cara al aprendizaje y el desarrollo social. Cuando en un aula no se establece con la profundidad necesaria, dará pie a muchos conflictos posteriores, como inadaptación, conflictos sociales, baja motivación, baja autoestima, mentalidad fija, bajo rendimiento, mayor reactividad emocional, más posibilidades de acoso escolar y violencia. Conocer y comprender las razones de por qué el vínculo es el terreno indispensable en el que sembrar y nutrir un aprendizaje significativo y relaciones sociales de calidad y convivencia pacífica nos ayudará a tenerlo presente como prioridad educativa.

La serotonina

Uno de los problemas mas importantes que aqueja a gran parte de la sociedad y a lo que pueden atribuirse trastornos como la depresión o la falta de energía, es por la falta de serotonina-sintetizada a través del Triptófano, un aminoácido esencial que podemos encontrar en diferentes alimentos-conocida también como el neurotransmisor o la hormona de la felicidad.

En este videodocumental se facilitan una pautas de alimentación, ejercicios y vida sana para que el cuerpo disponga de un buen nivel de serotonina.

Qué relación tiene la serotonina y la ansiedad

La serotonina es un neurotransmisor de las células del cerebro que permite que las neuronas interactúen correctamente entre unas y otras.
Cuando sufrimos ansiedad, depresión o cualquier otra patología, los niveles de serotonina bajan drásticamente y esto no es para nada beneficioso.
Es importante mantener estables los niveles de serotonina para mejorar los trastornos de ansiedad y la depresión.

Los antidepresivos, ayudan a regular los niveles de serotonina, sin embargo lo hacen de forma artificial, y una vez que dejamos de tomarlos, estos niveles descienden drásticamente ya que nuestro organismo se ha acostumbrado a producirlos de forma artificial.

Es muy importante tener en cuenta los alimentos básicos para curar la ansiedad y poder restablecer nuevamente los niveles de serotonina en el cerebro.

Para ello, esto debe hacerse mediante el triptófano, el cual podemos encontrar en:

  1. Carne (sobre todo pavo y pollo).
  2. Pescado azul (salmón, atún…).
  3. Huevos, sobre todo en la yema.
  4. Lácteos.
  5. Plátano, banana, piña, aguacate, dátiles y ciruela.
  6. Berros, espinacas, remolacha, zanahoria, apio, alfalfa, brócoli, dátiles.
  7. Frutos secos (almendras, nueces, pistachos, anacardos…).
  8. Chocolate negro.
  9. Cereales (en especial integrales, arroz y avena). Aumentan la secreción de insulina que favorece la transformación de triptófano en serotonina.
  10. Semillas (sésamo, calabaza, girasol y fenogreco).
  11. Legumbres (garbanzos, lentejas, habas, soja…).
  12. Levadura de cerveza.

Neurociencias, educación y neuromitos IV

 

En esta ponencia Leonardo Aguilar Gaitán-psicólogo y autor de la adaptación del método Doman al aula peruana-aborda cómo aprende el cerebro del niño y de la importancia de la mirada en todo proceso de aprendizaje, ya que la mirada genera un neurotransmisor, la dopamina, que que genera felicidad. “Un cerebro feliz aprende mejor”. Esta es la cuarta parte.