Cambio en la estrategia terapéutica ante una respuesta inadecuada al tratamiento farmacológico para el TDAH

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Esta publicación ha sido realizada por Rubén Gandía-Benetó, Fernando Mulas, Patricia Roca, Pedro Ortiz-Sánchez, componentes del Instituto Valenciano de Neurología Pediátrica(INVANEP), y Luis Abad-Mas, del Centro de Desarrollo Cognitivo RED CENIT de Valencia(España).
El objetivo de este estudio es el valorar clínicamente a los pacientes con detección de respuestas inadecuadas al Metilfenidato(en adelante, MPH) o la Atomoxetina(emn adelante, ATX) y la eficacia de un cambio a lisdexanfetamina dimesilato (en adelante, ADELDX).
Se concluye que cuando la respuesta al MPH presenta falta de cobertura o falta de efecto, el cambio a LDX se ha mostrado eficaz, con una mejoría en el 86,7% de los casos, similar a la de otros estudios, por lo que resulta una buena opción terapéutica en estos pacientes.

Atentos al déficit de atención (TDAH). Entre la naturaleza incierta y la prescripción hiperactiva

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Luis Carlos Saiz Fernández, Coordinador de Investigación en Farmacoterapia del Servicio Nacional de Prestaciones Farmacéuticas del Sistema Nacional de Salud de Navarra(España). En la misma se analiza la evolución del diagnóstico y tratamiento del TDAH, revisando la perspectiva histórica, los aspectos de eficacia/seguridad farmacológica, alternativas de abordaje y el enfoque desde las ciencias sociales. El presente trabajo concluye que el TDAH se revela como un fenómeno de
prevalencia variable y creciente, con etiología desconocida, sin marcadores biológicos consistentes e hipótesis a favor del origen orgánico muy discutibles. Sus criterios diagnósticos han fluctuado enormemente a lo largo del tiempo, basados en escalas de síntomas insuficientemente correlacionadas con la disfunción social, familiar o académica. Los tratamientos no farmacológicos precisan de una mayor investigación, destacando la terapia conductual en su potencial utilidad. Con respecto a los medicamentos se aprecia cierta eficacia en síntomas a corto plazo sin continuidad clara en las variables relevantes, por lo que deberían considerarse un recurso de uso excepcional. Destacan los efectos adversos cardiovasculares, psiquiátricos y endocrinos(algunos raros y muy graves, otros frecuentes con repercusiones ignoradas). Su relación con el abuso de sustancias permanece debatida y preocupa la actual tendencia a iniciar tratamientos en población adulta, máxime cuando la pluralidad de intereses alrededor de este diagnóstico complica la formación de un juicio prudente.