Comparación entre el diagnóstico del trastorno por déficit de atención/hiperactividad con el DSM-5 y la valoración neuropsicológica de las funciones ejecutivas

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Esta publicación ha sido realizada por  Luis Abad-Mas, Olivia Caloca-Català y Rosalía Ruiz-Andrés, componentes de Centros de Desarrollo Cognitivo RED-CENIT Valencia (España); y Fernando Mulas, del Instituto Valenciano de Neurología Pediátrica(INVANEP).

El trastorno por déficit de atención/hiperactividad (TDAH) tiene una prevalencia del 3-7% de la población en edad escolar y cursa con problemas académicos y disfunciones ejecutivas.
El objetivo de este trabajo es estudiar la relación entre el diagnóstico del TDAH por medio de los criterios del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, quinta edición (DSM-5), y la evaluación neuropsicológica de las funciones ejecutivas. Para ello, se evaluó a 50 sujetos, 12 mujeres y 38 varones, entre 8 y 10 años. Para evaluar el control inhibitorio se utilizó el Continuous Performance Test (CPT) y el test de Stroop; para la inteligencia y la memoria de trabajo, la escala de inteligencia de Wechsler para niños-IV; y para la atención, el CPT y el Selective Attention Test.
Resultados. No había diferencias significativas entre ambos subtipos de TDAH en cuanto a la Memoria de Trabajo. Las niñas presentaban mejores habilidades en la tarea de flexibilidad cognitiva que los niños, y los sujetos diagnosticados de TDAH combinado presentaban mayores dificultades en el control inhibitorio.
A modo de conclusión, se confirma que las definiciones del TDAH en el DSM-5 son imprecisas. Son una escasa enumeración de síntomas clínicos del trastorno, sin definir con claridad criterios propios de él. Por lo tanto, la definición del trastorno se realiza por la evaluación específica de la atención y de los mecanismos de control inhibitorio y, por ello, es necesaria una evaluación neuropsicológica de las funciones cerebrales superiores.

Impacto socioeconómico del TDAH

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Esta publicación es una obra colectiva y ha sido coordinada por el Dr. César Soutullo, director de la Unidad de Psiquiatría Infantil y Adolescente del Departamento de Psiquiatría y Psicología Médica de la Clínica Universidad de Navarra(España).
El TDAH tiene repercusiones en la vida del niño, ya que va a tener dificultades académicas (el 20% del fracaso escolar se debe al TDAH), dificultades para relacionarse y adaptarse a su entorno, y problemas familiares. Esto afecta a su autoestima, pudiéndole provocar ansiedad y depresión. Si, además, el paciente vive en una familia desestructurada o marginal, ha sido diagnosticado tardíamente y, por ello, ha desarrollado otras comorbilidades, o muestra una conducta desafiante, las repercusiones sobre su vida cotidiana se agravan todavía más.
Según la Asociación Americana de Psiquiatría (APA, 2004), los niños y adolescentes con TDAH muestran las siguientes conductas en el ámbito escolar:
• Pueden llegar a tener dificultad para escuchar cuando se les habla directamente, por ejemplo, cuando les habla el profesor.
• Les cuesta seguir la información o las normas de los juegos y pueden tener dificultad para prestar atención a las actividades o tareas asignadas.
• Son alumnos que se distraen fácilmente, con ruidos que a una persona sin TDAH pueden pasarles inadvertidos (por ejemplo la bocina de un coche).
• Presentan dificultad con los trabajos de clase que requieren un esfuerzo mental continuado.
• Suelen presentar el trabajo desordenado y sin haberle dedicado la más mínima atención.
• Suelen moverse excesivamente o retorcerse en sus sillas, tamborilear las manos sobre la mesa o no parar de mover las piernas, lo cual molesta a los compañeros.
• Se precipitan con la respuesta ante una pregunta del profesor, interrumpiendo al profesor y al resto de alumnos y tienden a cambiar de una conversación a otra o a cambiar de una actividad a otra sin haber terminado la anterior.
Según Barkley, el cerebro de los afectados por TDAH madura con entre 2 y 3 años de retraso comparado con personas sin TDAH. Esta falta de inhibición les hace ser impulsivos y su falta de capacidad visual les hace no cooperar, no compartir, no interactuar en grupo, no imitar y no tener un sentido del tiempo. El fallo en la memoria del trabajo verbal les hace tener una pobre autodescripción, autoinstrucciones y tener problemas con lo que oyen, leen o ven. Su pobre capacidad emocional les hace no tener control de las frustraciones y de las emociones. Su fallo en la función de la habilidad para solucionar problemas les impide automotivarse, solventar problemas y recopilar información, transformándola en un narrativa coherente (Barkley RA., 1997) (Brown TE., 2002).
Según el Proyecto PANDAH, los niños con TDAH se valoran a sí mismos más negativamente, con más problemas, más impopulares y menos felices que los niños de su misma edad.
Los niños con TDAH pueden tener mayor frecuencia de problemas de conducta. En términos de comportamiento hubo un número significativamente mayor de chicos de 13 y más años con TDAH que sin TDAH que participaron en peleas (22% y 4% respectivamente), o que consumían cantidades excesivas de alcohol (11% y 5% respectivamente) (Young S. et al, 2013).

El TDAH como trastorno

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Esta publicación es una obra colectiva y ha sido coordinada por el Dr. César Soutullo, director de la Unidad de Psiquiatría Infantil y Adolescente del Departamento de Psiquiatría y Psicología Médica de la Clínica Universidad de Navarra(España).

En la misma se recogen diferentes conceptualizaciones del trastorno, entre las que destacamos:

-El TDAH es un trastorno conductual complejo y heterogéneo, de carácter crónico, cuyas causas se deben a factores principalmente genéticos y ambientales (pre y perinatales y de otro tipo). Tiene su origen en la infancia y sigue un patrón persistente de conductas de falta de atención y/o hiperactividad e impulsividad con una frecuencia e intensidad mayores de lo habitual, interfiriendo de forma significativa no solo en el rendimiento escolar del niño y adolescente, sino también en otras actividades cotidianas (López-Ibor A. et al, 2002).

-El TDAH es un trastorno de origen neurobiológico cuyas manifestaciones clínicas son consecuencia de un mal funcionamiento de algunas zonas del cerebro. Los estudios más recientes demuestran una alteración del lóbulo prefrontal y de las estructuras del sistema nervioso relacionadas con él (Faros et al, 2011).

El TDAH tiene una prevalencia en la población general en torno al 4%, lo que lo sitúa como uno de los trastornos psiquiátricos más frecuentes, por encima de la esquizofrenia y el trastorno bipolar (Casas M. et al, 2009). La prevalencia máxima se da de 6 a 9 años, pero puede manifestarse en edad preescolar. Se estima que en el 60-85% de los niños con TDAH, los síntomas persisten en la adolescencia (Ramos-Quiroga JA. et al, 2006).

El TDAH se manifiesta con 3 síntomas nucleares: falta de atención y/o hiperactividad e impulsividad en intensidad variable y no necesariamente los tres grupos sintomáticos han de estar presentes simultáneamente (Quintero J. et al, 2009). Para hablar de TDAH estos síntomas deben ser desproporcionados para lo esperable para la edad y grado de desarrollo del niño; estar presentes desde una edad temprana (antes de los 12 años según el DSM-5); observarse al menos en dos ambientes distintos de la vida del niño; causar un deterioro o afectación significativos, y no ser causados por un problema médico, un tóxico, una droga u otro problema psiquiátrico (Soutullo C., 2011).

En términos generales, este estudio afirma que los síntomas del TDAH persisten en la adolescencia en casi el 80% de los afectados, cumpliendo plenamente los criterios del trastorno alrededor de un tercio de los pacientes (Klein RG. et al, 1991; Mannuzza S. et, al 1998; Biederman J. et al, 1996; Biederman J. et al, 1998). En la edad adulta, entre el 30% y el 65% de los pacientes presentarán el trastorno o mantendrán síntomas clínicamente significativos (Biederman J. et al, 1996; Biederman J. et al, 1998; Weiss G. et al, 1985).

El TDAH “puro” es poco frecuente y se estima que alrededor del 70% de los pacientes con TDAH presentan al menos otras comorbilidades o trastornos psiquiátricos asociados (trastorno negativista desafiante, de ansiedad, del ánimo, de tics, del aprendizaje, etc.) (Soutullo C., 2011) que pueden tener un impacto adicional en la calidad de vida (Steinhausen HC. et al, 2009; Klassen AF. et al, 2004.

 

Prevención en el trastorno por déficit de atención/ hiperactividad

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Esta publicación ha sido realizada por Javier Quintero y Patricia Alcindor, pertenecientes al Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario Infanta Leonor de Madrid(España); María Martín, componente de Psikids, Centro de Psicología y Psiquiatría del Niño y del Adolescente de Madrid(España) y Josefa Pérez-Templado de la Fundación Psiformación de Madrid(España).

El trastorno por déficit de atención/hiperactividad (TDAH) es un trastorno del neurodesarrollo que comienza en edades muy tempranas y que puede estar presente hasta la edad adulta. Los sujetos que padecen TDAH presentan síntomas como falta de atención, impulsividad e hiperactividad, y se ven afectados en otras áreas, como las sociales o emocionales. El TDAH asocia un riesgo aumentado para presentar comorbilidades con otros trastornos psiquiátricos, lo que ensombrece la evolución. Teniendo en cuenta el TDAH como un factor de riesgo evolutivo, la prevención debería ser un objetivo principal. Mayoritariamente, las acciones preventivas en el TDAH se han centrado en la prevención terciaria. La presente revisión busca estudiar los factores que intervienen en el desarrollo del TDAH para poder conformar un modelo de prevención más allá de la prevención terciaria. Se estudian modelos de prevención secundaria (detección precoz de la enfermedad) y primaria (evitar o retrasar la enfermedad), intentando incorporarlos a la práctica diaria. Se revisan los factores de riesgo que afectan al TDAH. Mediante acciones encaminadas a la detección precoz, se podría mejorar la evolución del trastorno, y mediante la identificación de poblaciones en riesgo, se pueden concentrar los esfuerzos en desarrollar una verdadera prevención primaria (período perinatal y primeros años de vida), que a la larga podría contribuir en la reducción de la incidencia del TDAH.

Eficacia de la lisdexanfetamina en la mejora sintomática conductual y cognitiva del trastorno por déficit de atención/ hiperactividad: tratamiento monitorizado mediante el test AULA Nesplora de realidad virtual

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Esta publicación ha sido realizada por Unai Díaz-Orueta, componente del Departamento I+D de Nesplora SL. de Donostia-San Sebastián (Gipuzkoa); Manuel A. Fernández-Fernández y  M. Dolores Morillo-Rojas,  pertenecientes al Instituto Andaluz de Neurología Pediátrica de Sevilla(España) y Gema Climent de Nesplora, Technology & Behavior de Donostia-San Sebastián(España).

La lisdexanfetamina (en adelante, LDX) es el fármaco para el trastorno por déficit de atención/hiperactividad (TDAH) con mayor volumen de investigación de los últimos años. No obstante, no hay estudios que certifiquen su utilidad para la mejoría del funcionamiento cognitivo en el TDAH.
El objetivo de este estudio es evaluar la eficacia de la LDX en la mejora sintomática conductual y cognitiva en un grupo de pacientes con TDAH. Dicha eficacia fue medida mediante la administración del test AULA Nesplora de realidad virtual antes de la prescripción del tratamiento farmacológico y después del tratamiento con LDX. La muestra estaba compuesta por 85 pacientes de 6-16 años, con diagnóstico clínico de TDAH y que asistían a tratamiento en una consulta de neuropediatría. Todos los pacientes iniciaron el tratamiento farmacológico con la correspondiente dosis de LDX tras la entrevista clínica y la primera administración del test AULA. Tras un tratamiento medio de 7,5 meses, se les administró AULA nuevamente y se valoró el progreso del tratamiento farmacológico sobre la sintomatología cognitiva y motora.
Como conclusión, en los los resultados se apreciaron mejorías muy significativas en la atención selectiva y sostenida, la calidad del foco atencional y la hiperactividad, mejorías moderadas en la impulsividad, y una incidencia casi nula en la velocidad de procesamiento; en consiguiente, la  LDX constituye un tratamiento adecuado para la mejora sustancial de la atención e hiperactividad, y dicha mejora puede monitorizarse de forma precisa mediante el test de realidad virtual AULA.

PEMPA: Para, Escucha, Mira, Piensa y Actúa

Fuente:sites.google.com
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http://www.gac.com.es/editorial/INFO/Manuales/PempaMANU.PDF
Es un recurso que pretende prevenir la falta de atención, impulsividad o hiperactividad; ámbito de aplicación:alumnado del segundo ciclo de educación infantil y de primer ciclo de educación primaria.
Los autores de este programa son: Xavier Bornas i Agustí, Mateu Servera Barceló y Maria del Rosario Galván Pascual. Ha sido publicado en el año 2000, por el Grupo Albor-Cohs.