Claves de la neurobiología para transformar la educación

“Einstein decía que aprender, la educación, no consiste en enseñar las piezas de información, sino en aprender a pensar. Quizá lo que tenemos que hacer es replantearnos qué es la educación, para qué educamos”. En este vídeo, Mara Dierssen-investigadora, profesora universitaria y doctora especializada en Neurobiología-plantea qué podría hacer la educación para no perder talento, sea divergente o no, por el camino.

Como investigadora del Centro de Regulación Genómica de Barcelona y del programa Genes and Disease, su principal objetivo es descifrar los genes implicados en enfermedades genéticas complejas y su influencia en los sistemas de memoria y aprendizaje.

Se espera que algún día, su laboratorio descubra las claves de la genómica que afectan a la capacidad cognitiva. Mientras tanto, dedica sus esfuerzos no solo a la investigación, sino también a la divulgación científica, crítica con los estereotipos y la falta de diversidad. Referente internacional en la investigación de la discapacidad intelectual y Síndrome de Down, el trabajo de Dierssen ha sido recogido en más de 100 publicaciones científicas y galardonado con premios como el Ramón Trias Fargas, Jaime Blanco, Premio Trifermed al Impacto Social de la Salud, o los premios Sisley-Lejeune y el Premio Nacional de Cultura Científica de la Generalitat de Catalunya.

El juego y su incomparable valor educativo

Imma Marín Santiago-consultora de educación y formación a través del juego; experta en ‘gamificación’ y presidenta de la IPA en España, la Asociación Internacional por el derecho de los niños y niñas a jugar-explica, en este vídeo, las características que deben tener los juguetes para desarrollar diferentes facetas y habilidades en los niños. Asegura que la función principal de los juguetes siempre debe ser divertir: “El juego tiene beneficios colaterales. A través de la diversión, los niños desarrollan aspectos fundamentales para su aprendizaje, como la creatividad, el esfuerzo, la cooperación o la concentración”. Como especialista en ‘Gamificación’ o ‘Ludificación’, insiste en la importancia de desarrollar nuevas formas de educar a través del juego, tanto en familia como en los centros educativos: “El aprendizaje lúdico es capaz de hacer que los niños y niñas sean protagonistas de su educación, haciendo que sientan ganas de aprender”.

Es autora, entre otros, de los libros ‘¿Jugamos?: Como el aprendizaje lúdico puede transformar la educación’ y ‘El placer de jugar: Aprende y diviértete jugando con tus hijos’.

La prueba del marshmallow

Este es un vídeo que recoge un experimento de una serie de estudios sobre la capacidad de autocontrol,  realizado a fines de los años 60 y comienzos de los 70, dirigido por el psicólogo Walter Mischel, profesor de la Universidad de Stanford, California(Estados Unidos). En estos estudios, se le ofreció a niños de cuatro años, que elijan entre una recompensa pequeña inmediata o dos recompensas pequeñas (es decir, una recompensa tardía más grande) si esperaran un pequeño período de aproximadamente 15 minutos. En general, sólo un tercio de los niños consigue aguantar hasta que vuelva el adulto.

La gratificación demorada o diferida es la capacidad de esperar, a fin de obtener algo que uno quiere. Esta capacidad es generalmente considerada como un rasgo de personalidad que es importante para el éxito en la vida. Daniel Goleman-psicólogo, periodista científico y autor del libro Inteligencia emocional-ha sugerido que es un componente importante de la inteligencia emocional. Las personas que carecen de esta característica se dice que necesita la gratificación instantánea y pueden sufrir por la falta de control de sus impulsos.

Todos necesitamos aprender a hablar en público

En esta ponencia, Manuel Campo Vidal-periodista y profesor de Comunicación-destaca el papel de la comunicación en nuestra vida, sea en el entorno social o laboral, especialmente el poder que tienen la palabra, el silencio, la escucha y la emoción para comunicar correctamente. “Hablar en público es un privilegio que todos deberíamos aprovechar”, apunta el periodista. “En la educación solo nos han formado como receptores; si nos hubieran formado como emisores, los niños y jóvenes vencerían el miedo escénico”.

¿Qué puede más la emoción o la razón?

El ponente de esta conferencia es Ignacio Morgado Bernal, Catedrático de Psicobiología en el Instituto de Neurociencia en la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Barcelona(España).

La razón es siempre más poderosa que la emoción, pues se basa en un proceso cerebral más evolucionado, pero tiene un talón de Aquiles: es lenta, necesita tiempo para triunfar. Por el contrario, la emoción es automática y rápida, pues evolucionó para responder a necesidades urgentes e imperiosas.

Si no le damos tiempo a la razón la emoción siempre gana y es quien determina nuestro comportamiento y las decisiones que tomamos. No obstante, la fuerza de la razón está en su capacidad para modificar nuestras emociones al permitirnos ver las cosas de otra manera. Una emoción indeseable sólo la puede cambiar otra emoción más poderosa que ella y esa otra emoción sólo la puede generar un buen razonamiento.

La inteligencia emocional no es algo nuevo, es, simplemente, la capacidad que tenemos los humanos para gestionar nuestras emociones y conseguir bienestar utilizando la razón.