El problema mente-cerebro (I): fundamentos ontoepistemológicos

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Esta publicación ha sido realizada por  Fermín Goñi-Sáez , componente de la Unidad Docente Multiprofesional de Salud Mental de Pamplona(España)y Javier Tirapu-Ustárroz, perteneciente  a la Fundación Argibide de Pamplona(España).

La ciencia y la filosofía han abordado a lo largo de la historia del pensamiento y desde diferentes perspectivas epistémicas el problema mente-cerebro. La primera de ellas acota áreas específicas de la realidad y construye hipótesis de corto alcance y múltiple conectividad intercientífica con el objetivo de validar modelos teóricos; la segunda extiende su arquitectura sistémica al conjunto de lo real (incluida la actividad científica).
La complejidad del problema mente-cerebro exige generar un vínculo de conexión disciplinar entre la filosofía y la ciencia; los autores en sus presupuestos ontoepistemológicos se erigen, por lo tanto, en el marco de una filosofía orientada científicamente (filosofía científica). Se defiende el materialismo emergentista como solución filosófico-científica coherente y contrastable en contraposición a otras propuestas desarrolladas desde diferentes modelos ontológicos (por ejemplo, dualismo interaccionista, funcionalismo, teoría de la identidad, epifenomenalismo…).
La respuesta al problema mente-cerebro sólo es factible desde una neurociencia cognitiva fundamentada filosóficamente: el materialismo emergentista –postulado ontológico– afirma que la mente es una propiedad emergente (novedad cualitativa) del cerebro; el realismo científico –postulado epistemológico– sostiene que la neurociencia cognitiva es la herramienta teórico-experimental básica que posibilita el acceso cognoscitivo tanto al cerebro como a sus procesos neurocognitivos. Consideramos que a partir de esta fundamentación filosófica, la neurociencia cognitiva adquiere legitimidad epistémica para acometer el estudio del proceso mental más genuinamente humano: la conciencia.

El problema cerebro-mente (II): sobre la conciencia

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Esta publicación ha sido realizada por  Javier Tirapu-Ustárroz, perteneciente  a la Fundación Argibide de Pamplona(España) y  Fermín Goñi-Sáez , componente de la Unidad Docente Multiprofesional de Salud Mental de Pamplona(España).

La conciencia es el resultado de una serie de procesos neurobiológicos en el cerebro y a su vez es un rasgo del nivel de su complejidad. En realidad, el estar y el ser consciente nos sitúan ante lo que Chalmers ha denominado el ‘problema blando’ y el ‘problema duro’ de la conciencia. El primero hace referencia a aspectos como la vigilia, la atención o el conocimiento, y el segundo a conceptos tan complejos como autoconciencia, ‘yo neural’ o cognición social. En este sentido se puede afirmar que el concepto de conciencia como algo unitario plantea problemas de acercamiento a una realidad sumamente compleja. Los autores plantean los principales modelos que desde una perspectiva neurocientífica han abordado el tema de la conciencia. Por un lado, los modelos de experiencia consciente de Crick, Edelman y Tononi, y Llinàs, y por otro, los modelos y las bases neuronales de la autoconciencia de autores como Damasio (conciencia central y extendida), Tulving (conciencia autonoética, noética y cronestesia), el problema de los qualia (Dennett, Popper, Ramachandran) y el modelo de los cógnitos (Fuster).

Como conclusión, todos  los estímulos que recibimos del mundo externo y de nuestro mundo interno son convertidos y tratados por el cerebro para integrarlos y que formen parte de nuestra identidad. Desde la percepción de un perro y reconocerlo como tal hasta la comprensión de la propia conciencia responden al funcionamiento de estructuras cerebrales, neuronas y sinapsis. Ahora bien, los procesos más complejos de la conciencia, como la autoconciencia o la empatía, son probablemente procesos emergentes del cerebro.

La búsqueda para comprender la conciencia

Cada mañana al despertar recobramos la conciencia, lo cual es un hecho maravilloso; pero ¿qué recuperamos exactamente? El neurocientífico Antonio Damasio emplea esta pregunta sencilla para mostrarnos cómo el cerebro crea la sensación de sí mismo.

Pero..¿qué es la conciencia? La conciencia, para Javier  Tirapu y  Fermín Goñi(2016), es el resultado de una serie de procesos neurobiológicos en el cerebro y a su vez es un rasgo del nivel de su complejidad.

Chalmers(1996) diferencia entre el ‘problema blando’ y el ‘problema duro’ de la conciencia. El primero hace referencia a aspectos como la vigilia, la atención o el conocimiento, y el segundo a conceptos tan complejos como autoconciencia, ‘yo neural’ o cognición social.
Las investigaciones de Antonio Damasio han demostrado que las emociones juegan un papel central en la cognición social y la toma de decisiones. Su obra ha tenido una gran influencia en la comprensión actual de los sistemas neuronales que subyacen a la memoria, el lenguaje, la conciencia.

La fórmula de la felicidad

En este vídeo-emitido por el programa Redes para la Ciencia-Eduard Punset aborda el tema de la felicidad. Punset entrevista, entre otros, a Semir Zeki-experto mundial en la percepción visual y cognitiva del arte y del amor-, catedrático de Neurociencia Cognitiva en la Universidad de Londres(Reino Unido); Carlos Zapata, presidente de la Fundación Humanismo y Ciencia que, además, estudia la felicidad y coordina congresos sobre el tema; y Mª Jesús Álava Reyes, psicóloga clínica y educativa y autora de “La inutilidad del sufrimiento”.
Eduard Punset entiende que la fórmula de la felicidad es:f=Tps*(c+t+i)/1/Int
f=felicidad
c=conocimiento
t=tecnología
i=innovación
Int=interrelación social
Tps=tiempo psicológico