Agilidad emocional: un entrenamiento para vivir mejor

Vivimos en una “tiranía de la positividad”, asegura la psicóloga estadounidense Susan David: “La sociedad exige que los enfermos se mantengan optimistas, que las mujeres no muestren ira y que los hombres no lloren”, señala. Según sus investigaciones, la mayor parte de las personas se juzgan a sí mismas por tener emociones “negativas”, como el enfado, la decepción o la tristeza. Pero reprimir o negar estas emociones las hace más fuertes, y nos conduce al bloqueo.

Para Susan David-una de las psicólogas estadounidenses de mayor reconocimiento en el campo de la gestión emocional y la psicología del bienestar y profesora de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard.  Sus trabajos de investigación sobre ‘Agilidad emocional’ irrumpieron con fuerza en el campo de la psicología a nivel mundial. Es cofundadora del Instituto de Coaching del ‘McLean Hospital’ (Massachusetts) y también autora de varios títulos, entre los que destacan el ‘Manual de Oxford para la felicidad’ (2014) y ‘Agilidad emocional: despegar, abrazar el cambio y prosperar en el trabajo y la vida’ (2016)-la clave está en la llamada ‘Agilidad emocional’: “Ser emocionalmente ágiles significa aprender a convivir con nuestras emociones, pensamientos y recuerdos de forma saludable. Siendo, además, coherentes con nuestros valores”, explica.

Tenemos intelecto. ¿Pero somos tan inteligentes?

En este vídeo, ‎Jane Morris Goodall-primatóloga, etóloga y antropóloga británica y la mayor experta en chimpancés-comparte lecciones de una vida entre primates, y reflexiona sobre lo que implica, para la raza humana, ser la especie con mayor intelecto del planeta.

Goodall vivió su infancia y juventud con un solo sueño: viajar desde su Inglaterra natal a África para estar cerca de los animales y escribir sobre ellos. En 1960, hizo realidad su propósito de la mano del famoso antropólogo Louis Leakey quien le encargó la arriesgada misión de viajar a la selva de Gombe(Tanzania) y convertirse así en el primer ser humano en observar e investigar a los chimpancés salvajes. Acompañada de su madre comenzó un proyecto de investigación de seis meses de duración. Hoy, casi 60 años después, continúa desarrollándose gracias al equipo de investigadores del Instituto Jane Goodall en la que es, una de las investigaciones de campo más prolongadas sobre animales en libertad.

Sus investigaciones revolucionaron a la comunidad científica y fascinaron al mundo entero. Su perseverancia, intuición, empatía y capacidad de observación, no solo nos han permitido descubrir el desconocido mundo de los chimpancés y de otras especies, sino que, nos invitan a reflexionar sobre nosotros mismos, promover un estilo de vida más sostenible y a construir una sociedad más justa.