Cuatro pasos para alcanzar la agilidad emocional

Convivir con nuestras emociones, pensamientos y recuerdos de forma saludable. Siendo, además, coherentes con nuestros valores. Parece sencillo, pero no siempre lo es. Para la psicóloga estadounidense Susan David, la clave para lograrlo está en la llamada ‘Agilidad emocional’: “Ser emocionalmente ágiles nos permite escapar de la tiranía de la falsa positividad en la que vivimos. Se les pide a los enfermos que sean optimistas, a las mujeres que no muestren ira y a los hombres que no lloren”, explica.

Para Susan David-una de las psicólogas estadounidenses de mayor reconocimiento en el campo de la gestión emocional y la psicología del bienestar y profesora de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard.  Sus trabajos de investigación sobre ‘Agilidad emocional’ irrumpieron con fuerza en el campo de la psicología a nivel mundial. Es cofundadora del Instituto de Coaching del ‘McLean Hospital’ (Massachusetts) y también autora de varios títulos, entre los que destacan el ‘Manual de Oxford para la felicidad’ (2014) y ‘Agilidad emocional: despegar, abrazar el cambio y prosperar en el trabajo y la vida’ (2016)-la mayor parte de las personas se juzgan a sí mismas por tener emociones “negativas”, como el enfado, la decepción o la tristeza. Pero reprimir o negar estas emociones las hace más fuertes, y nos conduce al bloqueo: “La ‘Agilidad emocional’ nos ayuda a aceptar nuestras emociones desagradables y a ser compasivos con nosotros mismos por tenerlas”. Y añade: “Es necesario entender que son señales que nos indican aquello que nos importa, y precisamente por eso, son guías para ayudarnos a actuar según nuestros valores”.

Esta autora propone cuatro pasos para lograr la agilidad emocional: exteriorizar las emociones; alejarse, tomar distancia; preguntarse los porqués, poner nombre a los sentimientos; avanzar, cómo realizar cambios profundos en cada situación y hábitos.

Esta entrada es una extracto de Agilidad emocional: un entrenamiento para vivir mejor, publicada el 10 de abril de 2020.

Agilidad emocional: un entrenamiento para vivir mejor

Vivimos en una “tiranía de la positividad”, asegura la psicóloga estadounidense Susan David: “La sociedad exige que los enfermos se mantengan optimistas, que las mujeres no muestren ira y que los hombres no lloren”, señala. Según sus investigaciones, la mayor parte de las personas se juzgan a sí mismas por tener emociones “negativas”, como el enfado, la decepción o la tristeza. Pero reprimir o negar estas emociones las hace más fuertes, y nos conduce al bloqueo.

Para Susan David-una de las psicólogas estadounidenses de mayor reconocimiento en el campo de la gestión emocional y la psicología del bienestar y profesora de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard.  Sus trabajos de investigación sobre ‘Agilidad emocional’ irrumpieron con fuerza en el campo de la psicología a nivel mundial. Es cofundadora del Instituto de Coaching del ‘McLean Hospital’ (Massachusetts) y también autora de varios títulos, entre los que destacan el ‘Manual de Oxford para la felicidad’ (2014) y ‘Agilidad emocional: despegar, abrazar el cambio y prosperar en el trabajo y la vida’ (2016)-la clave está en la llamada ‘Agilidad emocional’: “Ser emocionalmente ágiles significa aprender a convivir con nuestras emociones, pensamientos y recuerdos de forma saludable. Siendo, además, coherentes con nuestros valores”, explica.