No, no tienes que beber ocho vasos de agua al día

http://elpais.com/elpais/2015/08/27/ciencia/1440668628_948933.html
Aaron E. CarrollEste es un artículo de Aaron E. Carroll, catedrático de pediatría de la Facultad de Medicina de la Universidad de Indiana(Estados Unidos). En el mismo, el autor aborda el mito de que hay que beber ocho vasos de agua al día; ya que es falso. No hay ninguna evidencia científica que lo respalde.
Aaron considera que  no existe una recomendación formal respecto a la cantidad de agua diaria que las personas necesitan. Esa cantidad, obviamente, varía en función de una serie de variables: de la alimentación, del lugar donde vive, del peso corporal y de la actividad física.

Se puede obtener más información en: http://www.hchp.info/

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Atención al alumnado con NEAE en la LOMCE. Preguntas y respuestas

En este videodocumental se abordan las novedades que la Ley Orgánica 8/2013, de 9 de diciembre, para la Mejora de la Calidad Educativa(LOMCE), introduce en la comunidad autónoma de Andalucía para el curso 2015-16. El ponente-Juan de Dios Fernández Gálvez, orientador de la comunidad autónoma de Andalucía-aborda la atención al alumnado con Necesidades Específicas de Apoyo Educativo(NEAE) en la LOMCE, dentro del XI Congreso de Educación de la Confederación Andaluza de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnado por la Educación Pública(CODAPA) y bajo el lema “Preparándonos para el curso 2015-16”, este colectivo organizó los días 13 y 14 de junio de 2015 en Cabra (Córdoba) un encuentro para analizar las novedades que se podrán en marcha el próximo curso académico.
Esta es la parte tres de tres.

El Síndrome de Solomon y la envidia

 

“La conformidad es el proceso por medio del cual los miembros de un grupo social cambian sus pensamientos, decisiones y comportamientos para encajar con la opinión de la mayoría” (Solomon Asch)

En este vídeo se aborda el Síndrome de Solomon. Pero…¿de qué hablamos? ¿A qué nos referimos?
Solomon Asch fue un psicólogo estadounidense mundialmente conocido y prestigioso debido a sus trabajos pioneros en psicología social.
Es un experimento-llevado a cabo en la década de los 50 del siglo pasado-sobre la conducta humana en un entorno social. En él a los participantes(123) se les mostraba tres líneas verticales de diferentes longitudes, dibujadas junto a una cuarta línea. De izquierda a derecha, la primera y la cuarta medían exactamente lo mismo. Entonces Asch les pedía que dijesen en voz alta cuál de entre las tres líneas verticales era igual a la otra dibujada justo al lado. Y lo organizaba de tal manera que el alumno que hacía de cobaya del experimento siempre respondiera en último lugar, habiendo escuchado la opinión del resto de compañeros. La respuesta era tan obvia y sencilla que apenas había lugar para el error. Sin embargo, los siete estudiantes compinchados con Asch respondían uno a uno la misma respuesta incorrecta. Para disimular un poco, se ponían de acuerdo para que uno o dos dieran otra contestación, también errónea. Este ejercicio se repitió 18 veces por cada uno de los 123 voluntarios que participaron en el experimento. A todos ellos se les hizo comparar las mismas cuatro líneas verticales, puestas en distinto orden. Cabe señalar que solo un 25% de los participantes mantuvo su criterio todas las veces que les pre­­guntaron; el resto se dejó influir y arrastrar al menos en una ocasión por la visión de los demás. Tanto es así, que los alumnos cobayas respondieron incorrectamente más de un tercio de las veces para no ir en contra de la mayoría. Una vez finalizado el experimento, los 123 alumnos voluntarios reconocieron que “distinguían perfectamente qué línea era la correcta, pero que no lo habían dicho en voz alta por miedo a equivocarse, al ridículo o a ser el elemento discordante del grupo”. Según Solomon, ello reflejaba: “Por una parte, revela nuestra falta de autoestima, y por otra, que formamos parte de una sociedad que tiende a condenar el talento y el éxito ajenos”.
Así pues, se dice que padecemos este síndrome cuando tomamos decisiones o adoptamos comportamientos para evitar sobresalir, destacar o brillar en un grupo social determinado. Y también cuando nos boicoteamos para no salir del camino trillado por el que transita la mayoría. De forma inconsciente, muchos tememos llamar la atención en exceso –e incluso triunfar– por miedo a que nuestras virtudes y nuestros logros ofendan a los demás.
Tras estas conductas se esconde la envidia. La Real Academia Española de la Lengua, en su vigésimo tercera edición, recoge que es un término que procede del latín invidĭa, y significa “el deseo de algo que no se posee”, lo que provoca tristeza o desdicha al observar el bien ajeno. La envidia surge cuando nos comparamos con otras personas y sacamos la conclusión de que tiene algo que nosotros deseamos. Es decir, nos lleva a poner el núcleo en nuestros déficits, acentuando en lo que pensamos de ellos. Así es como se crea el complejo de inferioridad; de pronto sentimos que somos menos porque otros tienen más.
Fuente:http://elpais.com/elpais/2013/05/17/eps/1368793042_628150.html

Informe de evaluación de un programa: necesidades, planificación, intervención y decisiones

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Esta publicación ha sido realizada por Salvador Chacón Moscoso y Susana Sanduvete Chaves, pertenecientes a la Universidad de Sevilla(España); Mariona Portell Vidal, componente de la Universidad Autónoma de Barcelona(España); y M. Teresa Anguera Argilaga, de la Universidad de Barcelona(España).
El objetivo de este trabajo es concretar los aspectos básicos a explicitar en el informe de evaluación de cualquier programa, independientemente de la opción procedimental que se elija, fomentando de este modo la integración y la complementariedad entre metodologías, como respuesta a las circunstancias reales del contexto de intervención. Estos aspectos se encuadran en las principales fases de evaluación: necesidades, objetivos y diseño (antes de la intervención), implementación (durante ésta) y resultados (después de la intervención). En cada una de ellas, se explicita en qué elementos basar la toma de decisiones a partir de evidencias empíricas registradas mediante instrumentos en unas muestras siguiendo un procedimiento determinado.

Guía científica de las Altas Capacidades

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Esta publicación ha sido realizada por la Organización Médica Colegial de España, el Consejo Superior de Expertos en Altas Capacidades y la Fundación para la Formación. La misma pretende ofrecer a la comunidad educativa(familias, docentes, profesionales de la salud, psicólogos…etc.), la información precisa que permita conocer la realidad científica y superar los mitos y prejuicios que existen en nuestra sociedad y especialmente en determinados sectores del sistema educativo, para que los estudiantes más capaces puedan tener éxito académico, y en la vida ser felices.

Locus de control y autorregulación conductual: revisiones conceptual y experimental

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Esta publicación la han realizado J. Carmelo Visdómine-Lozano y Carmen Luciano, pertenecientes al Departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológicos de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad de Almería(España).
El locus de control es un tópico ampliamente utilizado en la mayoría de ámbitos de la Psicología. Este estudio teórico pretende realizar una doble revisión que sea capaz de mostrar el estado y utilidad del constructo de locus de control. Por una parte, se plantea una revisión conceptual de dicho constructo; se revisa desde la definición original de Rotter de 1966 hasta las acotaciones y transformaciones posteriores del propio autor, en las que amplía, reformula y/o añade constructos; asimismo, se proyecta una revisión del resto de constructos que guardan un parecido de familia con locus dentro del ámbito de la autorregulación conductual, tales como autoeficacia, competencia, atribuciones, etc. Y por otra parte, se plantea una revisión de estudios experimentales sobre expectativas generalizadas y específicas de control, a partir de la cual discutir si el tópico ha sido convenientemente analizado por su validez. De ahí que finalmente se proponga la necesidad de un análisis crítico y de una aproximación conceptual alternativa.

Ecolalia y parálisis supranuclear progresiva, una asociación inesperada

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Esta publicación ha sido realizada por Gustavo Fernández-Pajarín, Ángel Sesar, Begoña Ares-Pensado, Isabel Jiménez-Martín y Alfonso Castro, pertenecientes al Servicio de Neurología del Complexo Hospitalario Universitario de Santiago de Compostela(A Coruña, España).
La parálisis supranuclear progresiva (en adelante, PSP), también conocida como síndrome de Steele-Richardson-Olszewski, es una enfermedad neurodegenerativa poco frecuente que característicamente presenta oftalmoparesia supranuclear y alteración precoz de los reflejos posturales. Su incidencia es de 0,3-1,1 casos por 100.000 habitantes.
La ecolalia es un trastorno del lenguaje caracterizado por la repetición semiautomática, compulsiva e iterativa de las palabras o frases emitidas por el interlocutor.

Locus de control

¿Qué se entiende por locus de control? ¿A qué nos estamos refiriendo? Vamos a intentar aclarar conceptualmente de qué hablamos.
Es un rasgo de la personalidad propuesto a partir de la teoría del aprendizaje social por Julian B.Rooter y Murly en 1965, y posteriormente reformulado por Rotter en 1966.
El lugar de control o locus de control(en adelante, LC) es un término que se utiliza en Psicología que hace referencia a la percepción que tiene una persona acerca de dónde se localiza el agente causal de los acontecimientos de su vida cotidiana. Es el grado en que un sujeto percibe que el origen de eventos, conductas y de su propio comportamiento es interno o externo a él.
Se trata de un factor incluido dentro de los estilos atribucionales, y es una variable dicotómica: la persona puede percibir determinados éxitos o fracasos como resultado de factores internos, como son el esfuerzo personal, la valía, las propias destrezas y habilidades, la inteligencia, etc., o externos, como la elevada dificultad de la tarea, el azar, la acción de otras personas, etc. Esto está relacionado con el grado de control que percibe sobre los acontecimientos, si puede cambiarlos o no, y por supuesto, incide sobre la autoimagen en términos de autocompetencia, y por tanto, influye en la autoestima.
Existen dos tipos: locus de control interno y externo.
El Locus de control interno es la percepción de la persona de que los eventos ocurren principalmente como efecto de sus propias acciones, es decir, la percepción de que él mismo controla su vida. Tal persona valora positivamente el esfuerzo, la habilidad y responsabilidad personal.
El Locus de control externo es la percepción de la persona de que los eventos ocurren como resultado del azar, el destino, la suerte o el poder y decisiones de otros. Así, el LC externo es la percepción de que los eventos no tienen relación con el propio desempeño, es decir, que los eventos no pueden ser controlados por esfuerzo y dedicación propia. Tal persona se caracteriza por atribuir méritos y responsabilidades principalmente a otras personas.
Algunas investigaciones han encontrado que las personas con un LCI se desempeñan mejor académicamente, son más independientes, más saludables y se sienten menos deprimidos que las personas con un LCE (Lachman y Weaver, 1998; Presson y Benassi 1996). Otros estudios han encontrado también que son mejores en demorar la gratificación y enfrentar el estrés producido por algunas situaciones, incluidas las problemáticas conyugales (Miller, Lefcourt, Holmes & Ware, 1986).

¿Qué es la Teoría de la Mente?

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Esta publicación ha sido realizada por J. Tirapu-Ustárroz, G. Pérez-Sayes y M. Erekatxo-Bilbao, pertenecientes al Servicio de Neuropsicología y Neuropsiquiatríade la Clínica Ubarmin de Egüés(Navarra, España)y C. Pelegrín-Valero, Psiquiatra de Salud Mental de Huesca(España). En la misma, los autores entienden que el origen del concepto de ‘teoría de la mente’(en adelante, ToM) se encuentra en los trabajos de Premack y Woodruf y se refiere a la habilidad para comprender y predecir la conducta de otras personas, sus conocimientos, sus intenciones, sus emociones y sus creencias. En un principio esta terminología se hallaba confinado al estudio de la primatología y la etiología del autismo; se proponía que la causa de los trastornos generalizados del desarrollo era una ausencia de ToM. Sin embargo, en los últimos años hemos asistido a una gran proliferación de estudios sobre este complejo concepto y su afectación en diversas patologías. En este trabajo se propone una división del concepto de ToM en distintos procesos y cómo evaluar cada uno de ellos. Se trata, a su vez, de establecer las estructuras cerebrales relacionadas con cada nivel de la ToM. Estos niveles de complejidad son: reconocimiento facial de emociones, creencias de primer y segundo orden, utilización social del lenguaje, comportamiento social y empatía. Los autores reflexionan sobre algunos aspectos teóricos relevantes para el tema como el papel del córtex prefrontal en la ToM, lo categorial frente a lo dimensional cuando nos referimos a este tipo de conceptos, la modularidad o las redes neurales, la inteligencia emocional y social frente a la inteligencia cognitiva o el papel de la bidireccionalidad en estos procesos cognitivos complejos.